Cataluña congela la separación

El Presidente de la región hizo la declaratoria de secesión, pero la suspendió de inmediato para poder negociar con el gobierno

Barcelona, 11 de octubre de 2017.– Una ambigua declaración de independencia de Cataluña que de inmediato fue suspendida para “abrir negociaciones” con el gobierno de España. Ése es el resumen del esperado mensaje que el presidente Carles Puigdemont trasmitió ayer desde el Parlamento regional.

Asumo el mandato del pueblo, que Cataluña se convierta en un Estado independiente en forma de república”, expresó para después pedir al Parlament que suspenda durante unas semanas “los efectos de la declaración para emprender un diálogo y poder llegar a una solución acordada”. Es decir, el plan independentista no retrocede, sólo se le pone pausa.

El diálogo y la mediación ofrecida por Puigdemont fue rechazada por el gobierno español, en voz de la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría: “No es aceptable que en el Parlament declare la república ni se puede tolerar que Puigdemont saque conclusiones de la voluntad del pueblo de Cataluña”.

Anunció además que hoy se celebrará una reunión extraordinaria del Consejo de Ministros para discutir las medidas excepcionales que se aplicarán en Cataluña, como podría ser la activación del artículo 155 de la Constitución que permitiría suspender la autonomía de esta región.

Y quizá para evitar que desde el gobierno de Mariano Rajoy se produjera una reacción contundente, en su discurso Puigdemont hizo arriesgados equilibrios semánticos para no expresar de forma clara que lo que pronunciaba era una declaración unilateral de independencia.

Analistas políticos interpretan que el anuncio es “una declaración unilateral de independencia a plazos” y que su falta de claridad puede obedecer a las presiones recibidas desde las instituciones europeas, que le han recomendado que no declare unilateralmente la secesión, ya que, como expresó el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, eso “haría imposible el diálogo”.

Los planes independentistas también cuentan con la oposición de las poderosas estructuras empresariales catalanas, que en los últimos días han anunciado que se van de Cataluña a causa de la “inestabilidad política”.