A 80 años del nacimiento de John Lennon

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Este día cumpliría años el fundador de The Beatles

Ciudad de México, 9 de octubre del 2020.- En Los años con Laura Díaz, Carlos Fuentes escribe: “No es el pasado lo que muere con cada uno de nosotros. Muere el futuro”. Así nos sentimos la mañana del 9 de diciembre de 1980, cuando nos enteramos que la noche anterior John Lennon había sido asesinado en Nueva York por Mark David Chapman.

Se cerraba un capítulo intenso de la cultura del siglo XX que inició con el nacimiento de The Beatles y terminó con la muerte de un músico que recién había decidido salir de un periodo de ostracismo.

De cinco tiros, Chapman había matado el futuro de Lennon. Se puede especular sobre lo que habría hecho musicalmente en estas décadas, pero si algo es evidente es que su pasado no murió. Como advierte Bob Dylan en su canción “Roll On, John”: “Haz brillar tu luz / Hazla avanzar / Ardiste con mucho brillo / Sigue adelante, John”.

Varias generaciones han reverenciado en Lennon al espíritu rebelde de The Beatles, que se hizo más explícito en su carrera solista, donde sus canciones alcanzaron un nivel abiertamente confesional, que contrastan con sus sensibles declaraciones de amor.

UNA MÁQUINA DE FELICIDAD

Nacido el 9 de octubre de 1940 en Liverpool, Lennon creció en una familia disfuncional, con un padre ausente la mayor parte de su vida y una madre que lo dejó al cuidado de su tía Mimi. La muerte de su madre, atropellada en 1958, le causó un impacto profundo, pero encontró en la música y el dibujo el camino para desarrollar su creatividad.

En 1957 conoció a Paul McCartney y lo invitó a su grupo The Quarry Men, que más adelante, con la inclusión de George Harrison y Ringo Starr, se convertiría en The Beatles.

Impulsados por Brian Epstein, los cuatro músicos crearon un fenómeno musical sin precedentes y conquistaron el mundo. Para Philip Norman, autor del libro Shout!: The True Story of The Beatles, así como de las biografías de Lennon y McCartney, “en un mundo donde no hay demasiadas cosas para mostrarse feliz, los Beatles fueron una gran máquina de felicidad humana, tal vez la más grande en el siglo XX”.

Junto con McCartney, Lennon armó una equilibrada mancuerna de composición que nos ha legado obras indelebles. A partir de 1966 el grupo dejó las actuaciones en vivo para desarrollar una labor más creativa en el estudio hasta su disolución en 1970.

“La idea de ser un músico de rock como que se acomodaba a mi talento y mentalidad–confesaría después del rompimiento de The Beatles–. La libertad era grandiosa, pero luego me di cuenta de que no era libre. Me ponían en una caja… Toda esta cosa de The Beatles está más allá del entendimiento… en el subconsciente pedía ayuda a gritos”.

CARRERA SOLISTA

Antes del fin del grupo, Lennon lanzó tres discos en colaboración con su segunda esposa, Yoko Ono. Si por algunos fueron ensalzados como experimentos realizados bajo el influjo de John Cage, otros los calificaron de fraude.

Luego de un álbum en vivo con la Plastic Ono Band, Live Peace in Toronto, 1969 (Capitol, 1969), lanzó su primer álbum: John Lennon/Plastic Ono Band (Capitol/Emi, 1970), el inicio de una obra inspirada por la teoría del grito primal de Arthur Janov.

El crítico Stephen Thomas Erlewine señala que “nunca antes un disco había sido tan explícito introspectivamente, y muy pocos no hacían ninguna concesión a las expectativas del público”.

Además de “Mother”, un descarnado reclamo a sus padres por haberlo abandonado, incluía “God”, canción en la que desprendía de su pasado, incluso del grupo que le dio fama: “Yo era la morsa/ pero ahora soy John / Así que, queridos amigos / Tienen que seguir adelante / El sueño ha terminado”.

En contraste con el optimismo de McCartney, Lennon clamaba que el sueño concluía para The Beatles, pero también para el espíritu contestatario de la época.

“Los mismos bastardos tienen el control, las mismas personas manejan todo —dijo en una entrevista—. Están haciendo las mismas cosas: vendiendo armas a Sudáfrica, matando a los negros en las calles, la gente vive en la maldita pobreza con ratas alrededor. Es lo mismo. El sueño ha terminado”.

De 1971 a 1975 grabó los discos Imagine (Apple, 1971), que contiene la pieza que se ha convertido en un himno por la paz, Some Time in New York City (Apple, 1972), Mind Games (Apple, 1973), Walls and Bridges (Apple, 1974) y Rock’N’Roll (Apple, 1975).

Sobrevino un periodo con altibajos, en el que lo mismo tuvo desencuentros con Yoko, se dedicó a criar a su hijo Sean y a desfogarse con las drogas y el desenfreno.

Había retomado la senda creativa con Double Fantasy (Geffen/Emi, 1980), cuando su vida fue cortada de tajo a los 40 años. En una entrevista con Andy Peebles, para la BBC, realizada 48 horas antes de su muerte, sintetizaba su estilo como solista. “Desde el álbum Mother empecé a intentar quitar toda la imaginería, pretensiones de poesía, ilusiones de grandeza. Simplemente decir lo que sea, tal cual: hazlo rimar y ponle un acompañamiento y exprésate tan simplemente como sea posible, tan directo como sea posible”.

Fuente: Milenio.