Así vivieron el sismo algunos yucatecos

Momentos de angustia, pero también de solidaridad

Ciudad de México, 20 de septiembre de 2017.- La comunidad yucateca que reside en la Ciudad de México vivió momentos difíciles y de desesperación cuando el sismo de 7.1 grados azotó ayer martes a esa urbe, pues muchos nunca antes habían sufrido un desastre de esta naturaleza. Ahora, coincidieron, es momento de seguir solidarizándonos  y ayudar en lo que podamos para rescatar a quienes todavía están bajo los escombros de los edificios.

“Lo que más me asombró es esa vulnerabilidad. Hace poco reflexionaba sobre la inseguridad que se vive en la ciudad, pero nada se compara con un desastre natural, no sabemos cómo defendernos ante eso y qué hacer”, declaró Akiko Bonilla Domínguez, quien es psicóloga y hace unos años se fue a trabajar a la capital del país.

Ella labora en una fundación dedicada a subastar obras de arte para echar andar programas a favor de la salud y la educación sexual. Estaba en el segundo piso de sus oficinas en la colonia Roma Sur cuando de pronto empezó a temblar.

“Se empezó a mover todo, junto con mis compañeros bajamos rápido y salimos a la calle hasta llegar a un parque cercano. Lo primero que hice fue abrazarme a un árbol, pues entre mis nervios pensé que sus raíces las tiene bien clavadas en la tierra y no se iba a caer”, comentó.

En esa zona de la Ciudad de México hubo varios derrumbes, por lo que junto con su novio Daniel Martínez –quien la alcanzó tiempo después- se puso a ayudar a los voluntarios a retirar los escombros de los edificios.

“Me pareció impresionante la organización de toda la gente, no se esperaron a que lleguen las autoridades y empezaron a levantar todo, pero de manera muy ordenada. Cuando se pedía silencio todos obedecían, y muchos tomaron papeles de liderazgo para ayudar”, relató.

Así como vivió momentos de angustia, como por ejemplo cuando explotó un transformador cerca del lugar donde estaba, también sintió esperanza al escuchar los aplausos de la gente cuando rescataron con vida a cuatro personas que estaban bajo las piedras de un edificio.

“Fue terrible ese sentimiento de vulnerabilidad, el alboroto, los gritos,  el temor de que hayan explosiones porque se sentía el olor a gas por las fugas, pero hay que seguir apoyando a quienes nos necesitan”, indicó Akiko Bonilla de 31 años.

Por su parte, la joven yucateca Susana Ricalde Ortega, quien trabaja en esa urbe desde hace cinco años, declaró que lo más difícil fue cuando escuchaba como el edificio en donde se encontraba empezaba a crujir, y todo mundo corría con desesperación.

Ella labora en las oficinas del Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE), en la colonia del Valle, y estaba ahí, en el segundo piso, cuando se sintió el fuerte sismo.

“La alarma nunca sonó, bajamos corriendo sin control. Fueron momentos de desesperación cuando estás tratando de poner tu vida a salvo y sientes como el edificio está “bailando”, señaló.

“Escuchaba como crujían las paredes, y piensas lo peor, que se te va caer todo encima. Ya afuera todos estaba desesperados, las calles eran un caos, y al mismo tiempo la gente se puso a ayudar a quienes estaban entre los escombros”, contó.

Susana indicó que los minutos después del temblor fueron verdaderamente difíciles, pues por más que trataba de comunicarse con sus familiares en Yucatán para decirles que estaba bien, no salían las llamadas ni los mensajes de WhatsApp.

Su departamento se encuentra en la colonia Portales, en la delegación Benito Juárez, pero como está en el tercer piso del edificio y se habían quedado sin electricidad, decidió trasladarse a casa de un familiar para pasar la noche, pues temía que haya un nuevo temblor.

“No había luz, y era peligroso ir hasta ahí, porque estaban comenzando los asaltos… sin duda está complicada la situación”, señaló la joven de 28 años.

Otro yucateco, Luis Pérez Guarneros, de oficio fotógrafo, quien vive en la Ciudad de México desde hace dos años, estaba trabajando fuera de la capital cuando se enteró del temblor, por lo que de inmediato tomó un vuelo de regreso para ir a ayudar a sus amigos.

“Mucha gente está bajo los escombros, pues pensaron que la alarma que sonó era el simulacro por el aniversario del temblor de 1985, y se quedaron atorados. Está brutal lo que está pasando”, relató.

Al llegar en la noche a la ciudad, de inmediato se trasladó con unos amigos a la colonia Condesa, zona en donde cayeron muchos edificios y se reportan decesos, para apoyar en el retiro de escombros.

“Hemos visto que saquen cuerpos de personas que murieron, pero a pesar del dolor, lo más asombroso es la solidaridad de la gente. Todas las personas de diferentes clases sociales, chicos, grandes, jóvenes están ayudando, están llevando comida a los rescatistas… son momentos tristes, pero también de solidaridad”, declaró.

Luis Pérez señaló que muchos amigos yucatecos están espantados, pero también se sumaron a las labores de ayuda, por lo que durante toda la noche se dedicaron a quitar los escombros de edificios derruidos.

“Está cabrón lo que pasó, se cayó un edificio en la calle Ámsterdam en donde vivía un amigo, quien está hospitalizado, y su esposa sigue desaparecida, por eso tenemos que seguir ayudando”, dijo.

Por su parte, el legislador federal yucateco por el PRI, Pablo Gamboa Miner, relató que estaba en su automóvil dirigiéndose a la Cámara de Diputados cuando sintió el temblor, “nunca antes había vivido un terremoto de esa magnitud, fueron momentos de caos”.

“México está caído, pero al mismo tiempo la gente está de pie, y tenemos que seguir ayudando”, declaró.

El priista comentó que en estos momentos junto con sus amigos de la capital se encuentra en el Parque México de la colonia Polanco, ayudando a las personas en las labores de rescate.

“Hay que apoyar a los rescatistas, llevar víveres y agua, todos debemos solidarízanos”, señaló.

Dijo que otros diputados yucatecos sintieron el temblor en las instalaciones de San Lázaro, pero todos están a salvo, “estábamos asustados, pero todo bien, tenemos que seguir apoyando”. (Herbeth Escalante; foto de Luis Pérez)