La campaña está por concluir y de una de las candidatas que aspira a llegar al Senado, la priísta Verónica Camino Farjat, se sabe poco o casi nada, pues pareciera que se estuvo colganda de su compañero de fórmula, Jorge Carlos Ramírez Marín, para tratar de obtener la simpatía del electorado. Para muchos ella es una desconocida, mientras que la población yucateca tiene bien ubicado el trabajo del diputado federal con licencia.
Y es que la joven candidata llegó a este proceso electoral de sorpresa, y a diferencia de otros políticos de su partido, no se le conoce una estructura territorial sólida en toda la entidad, requisito indispensable en estos tiempos políticos si se pretende salir a la calle a pedir el voto.
En caso de que esta fórmula gane, Verónica Camino se sacaría la lotería, pues de tener una curul en el Congreso local dará un salto a la Cámara Alta, máximo órgano legislativo al que aspira llegar todo político.
El colmo es que mientras Ramírez Marín tuvo que talachar más de 20 años en su carrera política para que se le diera la oportunidad de buscar un espacio en el Senado, a la joven priísta se le está abriendo las puertas en muy poco tiempo, y sin tener las credenciales necesarias para un encargo tan importante.
