Gracias al apoyo de fabricantes, estos negocios sobreviven.
En plena era digital, las pequeñas papelerías continúan operando con el respaldo de fabricantes y distribuidores que buscan mantener este canal comercial.
Una de las estrategias más utilizadas consiste en realizar exposiciones exclusivas. Los organizadores invitan a comerciantes de este sector para que adquieran productos directamente del fabricante.
Marcas como Bic, Crayola, Scribe, Norma, Azor, Maped, Pelikan y Barrilito participan de forma regular en estos encuentros comerciales.
Durante estas exposiciones, los fabricantes ofrecen precios que permiten a los pequeños negocios mantener márgenes de ganancia.
Distribuidores entrevistados explicaron que, aunque ahora los estudiantes entregan tareas en formato digital, la venta de útiles escolares no ha bajado de forma considerable.
Las libretas, lápices, colores, pegamentos y hojas continúan entre los productos más solicitados por los clientes.
Los principales compradores de artículos escolares siguen siendo los estudiantes de educación básica. Esto incluye desde preescolar hasta bachillerato.
Los distribuidores reconocen que la permanencia de las papelerías pequeñas responde a una cadena de apoyo entre fabricantes y comerciantes.
También señalaron que el canal tradicional sigue siendo relevante, especialmente en zonas donde el acceso a internet no es constante.
Además, resaltaron que muchas escuelas siguen solicitando materiales físicos como parte de su lista oficial de útiles.
Estos encuentros comerciales permiten que las papelerías compren en volumen y enfrenten mejor a las cadenas más grandes.
Las exposiciones suelen organizarse semanas antes del inicio del ciclo escolar, cuando se registra el mayor volumen de ventas.
MARIO PÉREZ
