Investigaciones del CIR-UADY están en su última fase
Mérida, 9 de octubre de 2025.- Científicos yucatecos reportan un importante avance en el desarrollo de una vacuna contra la enfermedad de Chagas, ya que ésta se encuentra en su última fase de revisión antes de recibir la aprobación definitiva.
“Actualmente, se estima que alrededor de seis mil personas en Yucatán están infectadas con el mal de Chagas; por ello, con estos avances no se descarta que en poco tiempo pueda estar disponible para la población y prevenir la enfermedad”, afirmó la directora del Centro de Investigaciones Regionales “Dr. Hideyo Noguchi” de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), Eugenia Guzmán Marín.
La investigadora destacó que se trata de un avance significativo derivado del trabajo de décadas que ha realizado el centro universitario en torno a esta enfermedad.
“La vacuna que estamos desarrollando en contra del Chagas, ya está en la última fase para su aprobación y para que pueda comenzar a aplicarse, por lo que prácticamente está concluida”, señaló
Explicó que la vacuna se basa en la proteína recombinante Tc24 y su primera fase se aplicó a 60 pacientes voluntarios sanos, residentes en la Ciudad de México, sin antecedentes de exposición en áreas endémicas.
Guzmán Marín recordó que las investigaciones para desarrollar una vacuna contra el Mal de Chagas iniciaron en 1975, con el doctor Jorge Zavala Velázquez, primer director del Centro “Hideyo Noguchi”.
“Los avances alcanzados en los últimos años han permitido consolidar su formulación actual como una vacuna terapéutica. Si los resultados son positivos, los ensayos clínicos podrían iniciar entre octubre de este año y marzo de 2026”, adelantó.
La científica del CIR-UADY explicó que estos parásitos permanecen ocultos en el organismo sin presentar signos clínicos o físicos, “pero con el paso de los años entre el 30 y 40 por ciento de los pacientes desarrollan algún síntoma.
Añadió que con el paso de los años, derivado de la enfermedad de Chagas, se presentan anormalidades en el funcionamiento del corazón y cardiomiopatías que pueden provocar una insuficiencia cardíaca y la muerte.
Puntualizó que la enfermedad se transmite entre humanos y mamíferos, mediante un vector transmisor, llamado “chinche besucona”, la cual propaga el parásito trypanosoma cruzi, el cual se aloja en los órganos vitales del infectado, aunque la afección se manifiesta años después.
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