Sí, el triunfo de Trump afectará a Yucatán

El resto de México también se vería afectado, sin importar la cantidad de empresas norteamericanas establecidas, debido a la fuerte relación comercial de ambos países. 

Mérida, Yucatán, 11 de noviembre de 2016.- El politologo Juan Pablo Galicia, publicó el dia de las elecciones estadounidenses, un análisis en el cual da cuenta de las posibles afectaciones del estado a partir de la probable, y hoy concreta, victoria del candidato republicano, Donald Trump. En el texto, se lee :

Durante los últimos días se ha hecho eco de la idea de que, por no haber muchas empresas estadounidenses en Yucatán, nuestro estado tiene muy poco qué perder ante el triunfo de Donald Trump en la elección de hoy.

Y es que a lo largo de la campaña México ha sido un protagonista silencioso de la lucha entre demócratas y republicanos por la Casa Blanca. Protagonismo que se ha nutrido, para bien o para mal, en demostraciones como el mariachi llevado a Hillary Clinton por parte de Vicente Fernández y en la invitación del Presidente Enrique Peña Nieto a Donald Trump para que visitara Los Pinos. Todo ello, por supuesto, a causa de la retórica anti inmigrante (y particularmente anti mexicana) usada por el candidato republicano desde el primer día.

Estados Unidos, siendo el principal socio comercial de nuestro país, es mucho más que un cliente o un proveedor, pues esa misma condición de socio ha provocado que a lo largo de los años su cultura y la nuestra se hayan fundido en un sincretismo que hoy pone como gran ejemplo la celebración del Halloween y el Día de Muertos o Hanal Pixán en días seguidos con total normalidad.

En la frontera que comparten ambos países se estima que se mueve un millón de dólares por minuto y que de las compras que nuestro país realiza a los Estados Unidos dependen alrededor de 6 millones de empleos a lo largo de toda la unión americana (ambos datos de El Economista).

Lo anterior ha sido repetido como mantra los últimos meses, como queriendo establecer que Estados Unidos sería el gran perjudicado ante una eventual ruptura de relaciones comerciales y lazos culturales con México. Sin embargo, esta postura cae en la falsa percepción de que nuestro país no sufriría los costos de una administración con el sello de Donald Trump.

Incluso, ayer mientras revisábamos los periódicos para armar Las Portadas de Yucatán del 7 de noviembre, nos encontramos con una nota publicada en Punto Medio donde se retoma lo dicho por el economista Juan Díaz Yarto: que como “son pocas las empresas estadounidenses establecidas en la entidad”, Yucatán no sufriría mayor afectación en caso de ganar Donald Trump la elección de hoy. Pero por más difuso que pueda parecer, un escenario con él como Presidente de los Estados Unidos afectaría irremediablemente a todos los rincones de nuestro país.

Aunque sean pocas o nulas las empresas estadounidenses establecidas en Yucatán, eso no impide que nuestras empresas (por más locales que sean) tengan que importar algunos de sus insumos o que en su proyecto de crecimiento contemplen exportar sus productos. En ambos casos, incluso si sus clientes o proveedores no están en Estados Unidos, lo más probable es que dichas transacciones tengan que hacerlas en dólares por ser la divisa más aceptada a nivel mundial.

Sólo con eso en cuenta, un triunfo de Donald Trump el día de hoy provocaría un abandono masivo de capitales depositados en pesos por el temor a verse en desventaja por eventuales políticas proteccionistas, lo que dispararía el precio del dólar en detrimento del peso mexicano y complicando (o hasta imposibilitando) que nuestras empresas locales puedan hacer frente a sus importaciones.

Lo anterior no es un escenario irreal, pues a lo largo de la campaña se ha demostrado que el peso mexicano y las posibilidades de Hillary Clinton de llegar a la Casa Blanca juegan de la mano, en tanto que los inversionistas con intereses en México saben que sólo con ella existe futuro para sus apuestas por la economía mexicana.

Si a eso sumamos un escenario más donde, por orden ejecutiva del nuevo Presidente, se reactiven las deportaciones masivas de inmigrantes, las distintas economías locales no se darían abasto para reintegrar a los deportados al mercado laboral, condenando a muchos de ellos al desempleo o al subempleo y sembrando los elementos para un eventual desastre social y económico en los municipios que dependen de las remesas y de la actividad migratoria.

Es decir, que a pesar de la distancia y de la ausencia tangible de grandes inversiones estadounidenses en el estado, Yucatán no deja de formar parte de México y, con ello, de un mundo globalizado donde — nos guste o no — el resultado de las elecciones de hoy en Estados Unidos afecta tanto la postura que tendrá nuestro vecino sobre los acuerdos económicos que tiene con México, así como la confianza que tienen los inversionistas en nuestro país.

Yucatán no es una isla. No estamos solos. Y lo que ocurra en el mundo nos afecta, por más que no lo quieran ver así. (con información de Polis.mx)