La joven doctora Alejandra Peraza Monforte denuncia que su esposo se llevó al hijo de ambos sin previo aviso
Mérida, Yucatán, 23 de junio de 2017.- “Me dijo que yo había tenido una vida muy fácil y que merecía sufrir”, expresó la Dra. Alejandra Peraza Monforte, sobre una de las últimas discusiones que tuvo con su marido antes de que él y el hijo de 3 años que tienen en común, de nombre S.P.P., desaparecieran de su hogar.
La doctora acusa a su esposo, C.j.P.G., de haber sustraído ilegalmente al menor, luego de que la pareja atravesara problemas maritales.
Según relató Peraza Monforte a Desde el Balcón, en la segunda semana de junio, el matrimonio tuvo un problema grande, que ocasionó que en el transcurso de la semana C.j.P.G amenazara a su esposa con sacarla de su casa, cambiar las cerraduras y denunciarla a la policía si ella intentaba entrar. Era la primera vez que actuaba de esa manera, por lo que su actitud sorprendió a la doctora.
El sábado 10 de junio, Peraza decidió hablar con su marido: “Le digo ‘ya no más amenazas’ y que vamos a hacer las cosas bien. Vamos a divorciarnos. Hay que conciliar por el bienestar del niño. Si alguien se va a ir de esta casa no soy yo. Esta casa afortunadamente es mía”.
El domingo 11 de junio a las 7 de la mañana, la doctora acudió a su guardia en el Hospital General “Agustín O’Horán”. En el transcurso de ese día y el siguiente intentó comunicarse con su esposo para saber cómo se encontraba su hijo, sin embargo no obtuvo respuesta. Para el lunes 12, el teléfono de C.P.R. la mandaba directamente al buzón de voz.
La joven decidió comunicarse a la guardería del menor, donde le informaron que el niño no acudió. Sin embargo, el personal le dijo que su cónyuge se encontraba ahí y le pasaron la llamada. C.j.P.G le dijo a Peraza que su hijo estaba enfermo porque el día anterior se había bañado en una piscina. La doctora se enteró de que su esposo había acudido al plantel para solicitar una carta que le permitiera un cambio de turno en su trabajo. Sin embargo, como la titular del menor es Peraza Monforte, los miembros de la guardería le negaron la solicitud.
La doctora ya estaba intranquila, así que solicitó a su madre que fuera a su casa. Ésta le comunicó que ahí se encontraba su vehículo pero no había nadie. Peraza intentó hablar con su suegra, C.P.G.L., pero al no obtener respuesta, se dirigió a su casa.
Al llegar, alrededor de las 4 de la tarde, notó que en su camioneta ya no estaba la silla del niño. Asimismo, desaparecieron papeles oficiales de la joven, dos computadoras, las pertenencias del padre del menor, juguetes y ropa del niño. Peraza llamó a sus padres y acudieron al lugar de trabajo de C.j.P.G., en una farmacia del fraccionamiento Yucalpetén pero el sujeto no se encontraba laborando.
La doctora se dirigió a casa de sus suegros, C.P.G.L. y A.P.G. Su suegro, A.P.G., abrió una ventana y le dijo que no podía ver a su hijo sino “hasta que el licenciado lo decida”.
Peraza decidió buscar asesoría legal. Le aconsejaron dirigirse a los juzgados familiares. Puso una denuncia por la sustracción del menor y la demanda del divorcio en los Juzgados Familiares. Se le concedió el apoyo de tres fuerzas públicas como una de las medidas de protección de emergencia, sin éxito, dado que no existe alguna dirección donde buscar al niño: la casa de los suegros de la joven permanece vacía.
“Ya busqué en todas las direcciones habidas y por haber y no está”, cuenta.
La madre se encuentra desesperada por no saber el paradero de su hijo ni en qué condiciones se encuentra. Hasta la fecha tanto su esposo como sus suegros continúan incomunicados.
Pese a clasificar su matrimonio como “una relación distante”, Alejandra no creyó que su cónyuge pudiera llevarse al niño sin su consentimiento: “Él me dijo que sí nos íbamos a divorciar pero que no iba a renunciar a Santiago. Yo no lo tomé como que se lo iba a llevar, aunque sí lo noté molesto. No piensas mal de una persona con la que has vivido 3 años y medio”, detalló Peraza.
Comentó que el acto fue planeado y teme que se originen versiones en su contra, acusándola de ser “mala madre”, dado que su esposo ya lo había insinuado: “dijo que como estaba tan ocupada en la especialidad no podía ni cuidar de S.P.P. ni de mí misma, que la única manera en que podía cuidar a mi hijo era renunciando a la especialidad. Obviamente le dije ‘no sabes cuanto trabajo ya me dio entrar a la especialidad para que me digas eso’ como que me hizo sentir mala madre, culpable”, detalló.
Por ahora, Alejandra sigue buscando al niño: “Yo no quiero seguir peleando, quiero conciliar las cosas, quiero que aparezca mi hijo”, expresó. (Lilia Balam)
