Científicos fomentan el consumo y comercialización de productos originarios de Yucatán
Mérida, Yucatán, a 22 de septiembre de 2019.- Especialistas del Centro de Investigación Científica de Yucatán (CICY) desarrollan programas para fomentar el consumo y comercialización de frutos no convencionales y flores comestibles de Yucatán.
Al respecto, el investigador emérito del citado centro, Roger Orellana, comentó que frutos como la anona, el kanisté, el zapote negro (tauch) o el “choch” no están en riego de extinción, sino que su poca demanda inhibe su producción, “por ello, debemos voltear a ver nuestros frutos tradicionales e incorporarlos a la dieta, pues incluso son más baratos que otros frutos, como manzanas y kiwis”.
Por ello, dijo que el CICY emprende el proyecto para promover su revaloración, uso y experimentación culinaria, “pues otro factor que ha complicado el uso y permanencia de estos frutos no convencionales es que ahora en los pueblos y ciudades se han sustituido las aguas hechas con ellos por refrescos de cola y embotellados”.
Sin embargo, reconoció que hay frutos que actualmente se han vuelto muy populares fuera de las fronteras yucatecas, incluso de México, como el mamey, las anonas y pitahayas.
De acuerdo con la Secretaría de Desarrollo Rural del Gobierno Federal, Yucatán es el principal productor de mamey en el país, además de que es un fruto que se da con facilidad en cualquier huerto de la región peninsular, sin embargo, las autoridades locales reconocen que no existe una industria de la fruta, pues solo se produce en algunas zonas y de manera aislada, lo que hace complicado su desarrollo como un cultivo comercial exitoso.
Roger Orellana comentó que lo mismo sucede con especies como la pitahaya, un fruto cada vez más demandado en mercados extranjeros de Asia, y que en la entidad crece entre las albarradas de los huertos, casas y milpas, aunque su producción todavía no detona.
Explicó que algunas de esas especies son nativas o endémicas, otras fueron introducidas a la región desde otros puntos del continente, y aunque tienen un gran potencial nutricional y hasta comercial, muchas están en riesgo de desaparecer porque han caído en desuso entre la población.
Encuentro gastronómico
Por ello, para incentivar el consumo de estos frutos este fin de semana se realizó en el Jardín Botánico del CICY el VI Encuentro Culinario “Al rescate de los frutos no convencionales y flores comestibles”, una actividad de divulgación que se realiza en el marco del 40 aniversario del centro.
En entrevista, Lilia Carrillo Sánchez, coordinadora del encuentro, señaló que el evento presentó los recursos vegetales disponibles en la región a través de la cocina con el objetivo de integrarlos a la dieta diaria.
Comentó que el CICY tiene una colección de árboles frutales no convencionales de 35 especies, mismas que se integraron a postres y platillos durante el encuentro gastronómico.
“Estos productos naturales representan una fuente rica en sabores, colores y texturas, que enriquecen la gastronomía de Yucatán y expresan la oferta frutícola del país además de sus propiedades nutritivas y terapéuticas”, indicó.
En el encuentro participaron aficionados, estudiantes de gastronomía y chef profesionales, quienes ofrecerieron propuestas en sopa y ensalada, salsa y entremés, plato principal, y postre y bebida, utilizando como ingrediente principal uno o varios frutos no convencionales o flores comestibles.
Entre los frutos poco usuales en Yucatán figuran el marañón, chirimoya, zapote blanco, bonete, pitahaya, guaya india, pepino kat, chooch, pixoy, ciruela abal, cocoyol, guanábana, saramuyo, piñuela, nance de monte, yuy, icaco, caimito, uva de mar, ciricote, zapote negro, mamey de Santo Domingo, chicozapote, guaya cubana, k´anisté, guayaba y arrayán.
DATO
El CICY desarrolla proyectos de conservación de 35 variedades y especies de frutos no convencionales y flores, además de una especie de chapulín, que pueden ser comestibles y aprovechados de manera económica y comercial
Jorge Euán
