Nueva Inglaterra y Seattle regresan en una rivalidad marcada por la memoria
EU, a 26 de enero de 2026.- Después de 272 juegos de temporada regular, de un calendario que mastica cuerpos e ilusions, de unos playoffs que comenzaron en ronda de comodín y fueron dejando historias tiradas, la National Football League vuelve a su costumbre más cruel y más honesta reducirlo todo a un sólo domingo.
El Super Bowl LX no es una consecuencia natural, es una depuración. Llegar implica haber resistido más de lo que se presume, haber fallado menos de lo que se tolera.
Nueva Inglaterra está ahí otra vez y no por inercia histórica. Está porque entendió antes que otros que la liga no premia el brillo constante sino la capacidad de sobrevivir a semanas incómodas.
El 10-7 sobre Denver en la final de la AFC no fue un espectáculo, fue una declaración.
Los Patriots regresaron al juego por el Vince Lombardi por duodécima ocasión, nadie ha pisado tantas veces este escenario, y lo hacen desde un lugar que conocen bien el del equipo al que no se le cree del todo.
La temporada se encargó de desmontar esa lectura con paciencia. Drake Maye no jugó como heredero sino como conductor funcional de una ofensiva que no necesita fuegos artificiales.
Las líneas de apuesta, los coloca como underdog por 3.5 puntos contra los Seahawks que este domingo vencieron 31-27 en un dramático encuentro a los Rams. Será la cuarta ocasión que Seattle dispute el gran domingo. Hasta ahora tiene marca de 1-2.
Información El Excelsior
