Con más de 100 altares, dependencias y ayuntamientos dieron una muestra de costumbres y gastronomía yucateca a turistas
Mérida, Yucatán, 27 de octubre del 2018.– El fuerte olor a incienso y estoraque no logró opacar los aromas que desprendía la leña de los cientos de comales en los que mujeres y niñas ataviadas con huipiles preparaban tortillas a mano. El ambiente, los pibes, las ofrendas florales y los caminos de velas atrajeron a turistas nacionales e internacionales que se aglomeraran en la Muestra de Altares de Hanal Pixán 2018, realizada en la Plaza Grande del Centro Histórico de Mérida.
Desde el día de ayer los expositores comenzaron a montar las estructuras de paja y huano. Esta mañana, a temprana hora, acomodaron mesas, manteles y velas, depositaron los mucbipollos, chocolate, mazapanes, dulces de camote, cigarros y hasta botellas de tequila frente a las fotografías de los difuntos y antes de las 9 horas dieron los toques finales a sus altares: coloraron ofrendas florales, encendieron las velas y en algunos casos, iniciaron la preparación de las tortillas en comales improvisados.
Poco después, el gobernador Mauricio Vila Dosal se presentó en la Plaza Grande para inaugurar la Muestra. Si bien un séquito de funcionarios estatales lo acompañaron durante su recorrido por los altares, los turistas nacionales e internacionales formaron sus propias aglomeraciones en su intención de conseguir una porción de pib o chocolate caliente.
Los expositores -32 de dependencias gubernamentales y escuelas, así como 69 de ayuntamientos-, vestidos con huipiles, guayaberas y en algunos casos, caracterizados como catrinas, no medían su generosidad y brindaban a propios y extraños sus conocimientos sobre el tradicional Hanal Pixán, mientras les convidaban bebidas o dulces típicos de la época. Tampoco se resistían cuando niños, jóvenes o adultos extranjeros pedían tomarse fotografías en los altares.
El frenesí de los asistentes poco a poco retornó a la calma. Hacia el mediodía unos cuantos altares ya no tenían mucbipollos o mazapanes qué ofrecer, por lo que los expositores comenzaron a levantarlos. (Lilia Balam)



