Asegura Ramírez Marín que la iniciativa de la senadora de Morena de acabar con laicidad del Estado no pasará
Mérida, Yucatán, 18 de diciembre de 2019.- Se debe garantizar que se mantenga la “sana división” entre política y religión; la separación de la iglesia y el estado es una realidad que no tiene reversa, aseguró el senador Jorge Carlos Ramírez Marín.
Entrevistado respecto a la iniciativa de reforma a la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público, propuesta por la senadora de Morena Soledad Luévano Cantú mediante la cual se pretende eliminar el llamado principio histórico de separación del Estado y la Iglesia, el legislador yucateco afirmó afortunadamente no le ve posibilidad de fructificar en la actualidad.
Señaló las repercusiones que a lo largo de la historia y la geografía del mundo ha causado esta separación, pues, dijo, política y religión caen en radicalismos y fundamentalismos respectivamente.
“México es un país que ha consagrado libertades, para, que el país siga esa ruta es indispensable que mantengamos las cosas como están, al César lo que es del César y las cosas que son de Dios – bajo cualquiera de sus denominaciones- donde está Dios”, enfatizó.
Fue la tarde de ayer, durante la Comisión Permanente del Senado, cuando la senadora presentó la iniciativa que fue turnada a las comisiones de Gobernación y Estudios Legislativos.
La propuesta incluye modificaciones respecto a medios de comunicación, justificación de la objeción de conciencia y la colaboración entre Estado e Iglesia en materia de desarrollo social, además de que también se establece que las autoridades municipales, estatales y federales puedan acudir a actos de culto público.
En la actualidad, la legislación permite la transmisión de mensajes para la promoción de cualquier culto religioso, previa autorización de la Secretaria de Gobernación, sin embargo en esta reforma se plantea que lo puedan hacer como cualquier otro producto o empresa.
En este sentido, el senador priista recalcó la necesidad de garantizar esta división e hizo hincapié en que la vida religiosa del país se basa en libertades, “está consagrado en la constitución y para garantizarla a todos, es imprescindible que el Estado sea Estado y la religión, sea cual el que cada quien decida, pero de manera personal”.
Karen Clemente
