El régimen lanza una ofensiva general contra los barrios rebeldes de Alepo

Las fuerzas de El Asad bombardean con gran intensidad tras el fracaso de la diplomacia

Jerusalén, 23 de septiembre de 2016.- El fracaso de la diplomacia en una reunión “larga, penosa y decepcionante”, en palabras del mediador de la ONU, Staffan de Mistura, dejó la tregua en Siria al borde de la muerte la noche del jueves en Nueva York. Las bombas de barril del régimen del presidente Bachar el Asad han vuelto a estallar sobre los barrios del este de Alepo controlados por las fuerzas rebeldes, donde un cuarto de millón de civiles permanecen asediados desde el pasado julio. Calles enteras han ardido en llamas. La ofensiva general de las fuerzas sirias con apoyo de la aviación rusa se ha reanudado en la mañana del viernes con decenas de oleadas, con una intensidad sin precedentes en los últimos meses, según el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos.

El secretario de Estado norteamericano, John Kerry, mantiene aún abierta este viernes la puerta a un eventual acuerdo para resucitar el cese de hostilidades en una reunión con el equipo negociador ruso que dirige el ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov. El Grupo Internacional de Apoyo a Siria, presidido por Rusia y EE UU y en el que participan una veintena de países, entre ellos los respectivos aliados de los contendientes, fracasó el jueves en Nueva York en su intento de reavivar la tregua. Kerry insistió en que los aviones de combate rusos y sirios deben permanecer en tierra. Moscú rechaza que se le imponga un “alto el fuego unilateral”, mientras acusa a las fuerzas de la oposición de proseguir los combates.

El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, con una amplia red de informadores sobre el terreno, ha precisado que la ofensiva aérea lanzada por el régimen de Damasco con apoyo de Rusia en la madrugada del viernes ha sumando unas 30 oleadas de bombardeos. El Centro de Información de Alepo, gestionado por la oposición, aseguró que los incendios registrados en la ciudad se han producido por el lanzamiento de bombas de fósforo.

Las autoridades sirias han instado a los residentes de las zonas del este evitar las posiciones de los «terroristas» —como el régimen llama a todas las fuerzas rebeldes– y ha reiterado su ofrecimiento de habilitar corredores seguros para aquellos insurgentes y civiles que quiera abandonar el asedio. “Los ataques del régimen buscan vaciar poco a poco los distritos rebeldes antes de tomarlos”, aseguró un portavoz del Observatorio.

El régimen de El Asad se apoderó el pasado 17 de julio de la carretera Castello, la principal vía de suministro de los rebeldes situada al noreste de la ciudad. Las fuerzas insurgentes quedaron aisladas y cercadas, pero el 6 de agosto el denominado Ejército de la Conquista —que agrupa a fuerzas islamistas, entre ellas el Frente de la Conquista, el antiguo Frente al Nusra afiliado a Al Qaeda— rompió el cerco en la estratégica zona de Ramusa, en los distritos del suroeste y rompió también de paso las vías de suministro gubernamentales. Un mes más tarde, el Ejército recuperó el control de Ramusa y la zona rebelde de la urbe volvió a quedar sitiada.

Después de más de cinco años de hostilidades, más de 300.000 muertos y con la mitad de la población del país desplazada, la batalla por Alepo, la que fue gran capital comercial de Siria se ha convertido en crucial para el régimen y las facciones rebeldes. La frágil tregua acordada el pasado día 9 redujo la violencia en Siria durante unos días. Sin embargo, las diferencias entre las partes bloquearon el acceso de la ayuda humanitaria a Alepo.

El presidente El Asad acusó el jueves a EE UU, durante una entrevista concedida a Associated Press, de ser el principal culpable del fracaso de la suspensión de las hostilidades, y aseguró que el bombardeo de la coalición liderada por Washington sobre una base aérea del régimen en Deir el Zor, que causó la muerte de más de 60 soldados sirios, fue «indudablemente intencionado». (El País)