Rami Malek, maldad más allá de los límites

El tiempo de Daniel Craig como James Bond expiró

Su retiro ha llegado después de cinco películas: Casino Royale, Quantum of Solace, Skyfall Sin tiempo para morir, una que otra lesión que retrasó los rodajes globales y varios villanos, pero ninguno, ni siquiera Blofeld (Christoph Waltz) lo hizo sufrir tanto como Lyutsifer Safin, el miserable que lo separa de vivir o irse completamente en paz.

A Rami Malek le tocó el trabajo sucio pero, señores, el espía británico creado por Ian Fleming sintió el verdadero terror con tan deleznable terrorista y el mismo actor detrás de él lo reconoció durante una entrevista proporcionada para Excélsior, a propósito de la cinta que ya está en cartelera, Sin tiempo para morir.

“Es manipulativamente encantador y su maldad toma forma más allá de los confines de los estereotipos de los villanos. Cary (Fukunaga, el director) hablamos sobre lo que nos daría pavor si estuviéramos sentados en la sala del cine (viendo el filme) y lo que como seres humanos nos podría nerviosos y generaría escalofríos.

“La respuesta fundamental fue encontrar una verdad en la villanía, algo que lo hace espantosamente posible. No es una mente maestra que se ríe, sino un villano fastidioso y preciso en sus asesinatos”, explicó Malek.

Su guarida está en una isla remota. La productora EON, parte de Danjaq, la compañía que posee y maneja los derechos del universo de James Bond, se fue para allá a filmar y dar forma al escondite de Safin, pero también viajó al norte de Oslo para introducirlo a la película con una máscara perturbadora, que usa para intentar asesinar a la hija de Mr. White, miembro de la organización terrorista Spectre.

Así fue como el de raíces egipcias vivió el claroscuro de la despedida de Craig del traje de Bond.