Urge regular ruido en el Centro Histórico

Sin embargo no se puede perder de vista que la zona ofrece actividades culturales, artísticas y gastronómicas, advirtió académico.

Mérida, Yucatán, 12 de mayo de 2019.- La regulación de los niveles del ruido en el Centro Histórico es una de las exigencias del repoblamiento de los barrios, por ello, el investigador de la Facultad de Arquitectura de la UADY, Marco Tulio Peraza Guzmán, afirmó que las autoridades deben regular la actividad de los negocios, como bares y restaurantes.

“La regulación del ruido es parte de las nuevas exigecias del repoblamiento del centro de la ciudad. Ante esto, el Ayuntamiento de Mérida deberá poner límites a las actividades de los giros que ofrecen música, pero al mismo tiempo deben tener en cuenta que el Centro Histórico es hoy un espacio que ofrece una diversidad de servicios y actividades, sobre todo culturales, artísticas y gastronómicas”, manifestó.

El académico indicó que el corazón de la ciudad de Mérida continúa creciendo y repoblándose, por lo que “es urgente confinar la música a salones y no en patios, además de que ya existe tecnología para mejorar las cualidades acústicas y no perjudicar a los vecinos”.

También, recomendó a las autoridades municipales a ser más estrictos con los permisos del uso de suelo en los barrios que rodean el Centro Histórico, “con el objetivo impedir que otros negocios de este tipo se establezcan en éstos”.

Peraza Guzmán precisó que el Centro Histórico sigue atrayendo a compradores que buscan establecer ahí su residencia, “actualmente, los más poblados son San Sebastián, Santiago y San Cristóbal, sólo Mejorada registra poca población, ya que éste se abandonó desde principios del siglo XX por el establecimiento de cordelerías en esa zona, que a la fecha son grandes predios que se encuentran cerrados”, refirió.

Añadió que el objetivo del proyecto del Gran Parque de La Plancha busca, además de generar el pulmón más gran del Centro Histórico, detonar el repoblamiento y el uso habitacional de esta zona de 25 hectáreas.

Grave pérdida del patrimonio arquitectónico

Peraza Guzmán explicó que el modelo monocéntrico de la ciudad de Mérida, en los años 50, 60 y 70 del siglo pasado, fue una etapa en la que no existían plazas comerciales, y al mismo tiempo los barrios estaban decayendo lo cual ocasionó que el Centro Histórico fuera el punto de la excesiva actividad del transporte, de los servicios y el comercio.

“En estos años el crecimiento de Mérida fue exponencial, es decir, la ciudad duplicó su extensión y población, pero no de forma no planeada, cuyos efectos resentimos hasta el día de hoy. Todos los fraccionamientos no planeados se hicieron sin equipamientos, no tenías escuelas ni mercados”, indicó.

Dijo que en esta etapa, el centro fue creciendo en tamaño y funciones, principalmente el comercio, “lo cual ocasionó que las casas de habitación se fueron transformando en negocios hasta alcanzar los barrios, lo que generó el abandono habitacional y patrimonial”.

Los años 60, 70 y 80 fueron las décadas más oscuras del Centro Histórico porque se perdió casi el 50 por ciento de su patrimonio arquitectónico. Las casas fueron transformadas sin ningún respeto a la arquitectura, además de que no había Ley de Monumentos ni condiciones legales que impidieran la destrucción de las casas”, explicó.

El académico manifestó que hoy el Centro Histórico presenta, además de sus problemátics, una nueva vocacion, pues es el punto de las actividades recreativas, turisticas, culturales y artísticas, así como de hotelería y restaurantes.

Dato

En los 80, las plazas comenzaron con la descentralización del comercio, lo cual propició una diversificación de las actividades, así como el repoblamiento de los barrios, principalmente extranjeros y recientemente de personas del norte de México.

Jorge Euán

Publicado el: 12 mayo, 2019

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