Complicado panorama para la defensa del caso Triay

Presentan un perito que cayó víctima de lo que pretendió criticar.

Mérida, Yucatán, 7 de agosto de 2016.- Durante cuatro horas y media, el abogado Carlos Antonio Rodríguez Osorno, ofrecido para rendir su testimonio como perito en dactiloscopia en favor de Enrique Lara González intentó demostrar a los miembros de Tribunal de Oralidad del Estado cómo es el procedimiento adecuado para la búsqueda, localización, levantamiento, procesamiento y embalaje de una huella digital, pero al final cayó víctima de lo que pretendió criticar.

Al inicio de su intervención Rodríguez Osorno manifestó que a petición de la defensa de Enrique Lara  llevó a cabo un dictamen pericial en dactiloscopia en dos diferentes objetos encontrados durante el cateo realizado en la habitación que vivió Pablo Santos García Gutiérrez: una fotocopiadora y un envase de vidrio de una cerveza, para lo cual basó su estudio en la observación de las placas fotográficas contenidas en la carpeta de investigación relativas al similar peritaje realizado por Peritos de la Fiscalía General del Estado.

Como conclusión de su estudio señaló que dicho peritaje  carece de confiabilidad puesto que se utilizó para el procesamiento de las huellas digitales, polvo de color negro que es igual al color de la fotocopiadora, y que además, el dictamen carece de las placas fotográficas que muestren el momento en que se estuvo aplicando dicho polvo a los objetos de búsqueda.

Durante la extensa demostración de su pericia para el procesamiento de huellas digitales, el licenciado Rodríguez manifestó que en su opinión se debió utilizar un polvo fluorescente contrastante con el color del objeto procesado y señaló que la falta de placas fotográficas no influyen en el resultado de un procesamiento de una huella digital latente y  es imposible realizar un peritaje dactiloscópico utilizando placas fotográficas, ya que las mismas solamente sirven para otorgar credibilidad al perito ejecutante.

Al primer cuestionamiento de la Fiscalía, el abogado Rodríguez respondió que todo lo realizado previamente corresponde a la forma que a su juicio se debe de realizar profesionalmente la búsqueda, localización, levantamiento, procesamiento y embalaje de una huella digital; pero cuando se le hizo notar que él mismo en su actuar no captó fotográficamente el momento cuando aplicó los polvos químicos fluorescentes para la localización de la huella digital y que cuenta con los mismos errores que aduce al peritaje de la Fiscalía, no tuvo más que aceptar que la falta de este hecho no contraviene en nada el resultado del estudio.

La cara del perito se desencajó dándose cuenta de su error, mientras que el abogado defensor Juan Góngora Puerto objetaba todas y cada una de las preguntas del Fiscal argumentando en sus intervenciones para que el propio perito escuchase lo que él quisiera que se respondiera, a pesar de que la Ley le prohíbe textualmente la argumentación durante el uso de la voz, y ante la mirada permisiva de los miembros del Tribunal.

En el mismo sentido, también se le hizo notar que él había asegurado que la impresión de placas fotográficas durante un procesamiento dactiloscópico únicamente sirven como base para la credibilidad del perito ejecutante y no así para generar medios de análisis durante el estudio, por lo que se le cuestionó respecto al valor probatorio que tendría su propio peritaje, ya que él mismo confesó al principio de su intervención que lo había realizado fue con base en unas placas fotográficas contenidas en la carpeta de investigación, a lo que de manera devastadora para la defensa de Lara González contestó que su peritaje no puede tener ningún valor probatorio.

 

 

La audiencia concluyó pasadas las 21:30 horas del pasado viernes y llamó la atención la actitud del coacusado Pablo Santos García quien pareció disfrutar  cada vez que veía la desesperación de Enrique Lara y sus abogados al ver lo desastrosa que resultaba la comparecencia de su Perito.